Personajes Ilustres

Tarmeños Ilustres

Nació el 26 de noviembre de 1897. En Tarma. Sus padres Arturo Odría y doña Zoila Amoretti.

Su primaria estudió en un colegio de padres dominicos, continuando en el Colegio "San Ramón". Luego ingresó a la escuela Militar de Chorrillos (1915). Apenas egresado de la escuela fue contratado como profesor.

Casado con Doña María Delgado Romero nacida en Arequipa, de quien nacieron sus hijos: César Augusto y Manuel Julio.

En 1927 ingresó a la Escuela Superior de Guerra; diplomándose como oficial de Estado Mayor. En 1931 con el grado de Mayor fue nombrado Jefe del Batallón del infantería de la Escuela Militar de Chorrillos. Desempeñó los cargos del jefe del Estado Mayor General del Ejército y jefe del Estado Mayor de la División Ligera (Piura). En el conflicto armado con el país vecino tuvo la oportunidad de dar su valioso aporte,logrando un triunfo terminante, ascendiendo a Coronel. En 1946 desempeñó el cargo de Jefe Mayor del Estado General del Ejército, luego Ministro de Gobierno y Policía. Acaudilló el pronunciamiento militar efectuado en Arequipa (1948) contra el régimen constitucional presidido por José L. Bustamante y Rivero y, rápidamente secundado organizó una junta militar de Gobierno (1948-1950) que estableció un régimen dictatorial. Bajó "al llano" para postular su candidatura a la presidencia y fue elegido sin permitir oposición. Gobernó los años (1950-56) su lema fue "Hechos y no Palabras" realizando un activo plan de obras públicas.

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Entre sus logros más importantes figura que el 7 de Setiembre de 1955 promulgó el derecho a voto de la mujer. Su gobierno se caracterizó por impulsar tres ejes estratégicos: Salud, Educación y Trabajo. La dotación de infraestructura para los diferentes sectores criticados en su época, posteriormente reconocidos. Los hospitales regionales construidos en todo el país estuvieron dotados del instrumental médico más sofisticado de la época, igualmente las Grandes Unidades Escolares permitieron la atención diversificada a la población estudiantil en la formación a través de la secundaria común y secundaria técnica – industrial. Tarma su tierra natal, se benefició con la construcción de las siguientes obras: Hotel de Turistas, Hospital Regional, GUE "San Ramón", GUE "Angela Moreno de Gálvez", Municipalidad Provincial, Catedral "Santa Ana", etc.

Falleció en Lima el 28 de febrero de 1974 a consecuencia de un infarto cardiaco. Sus restos mortales descansan en la Catedral "Santa Ana", los tarmeños le recuerdan todos los años el 26 de Noviembre, que es el Día de la Gratitud.

Artículo escrito por :
Dr. Zuño Burstein Alva.
"HÉROES DE LA SALUD PÚBLICA EN EL PERÚ".
Revista peruana de medicina experimental y salud pública.Volumen 20 Nº 3 (2003): 172-173

Hugo Pesce, maestro e investigador, fallece repentinamente el 26 de julio de 1969, a los 69 años de edad, en plena producción intelectual, se desempeñaba en ese momento como Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, después de haber ejecutado una gigantesca, tesonera e impecable labor universitaria.

Hugo Pesce Pescetto

Ingresó a la docencia en el año 1945, luego en 1953 asume el cargo de profesor principal interino de medicina tropical y, posteriormente, como titular concursado, ocupa la Jefatura de dicha cátedra, la que desempeñó por 14 años consecutivos hasta el 15 de mayo de 1967, fecha en la que, por renuncia, pasa a la condición de profesor emérito. Su gran amor y dedicación a la universidad permitieron, gracias a su capacidad, contribuir en forma decisiva a que la Facultad de Medicina saliera airosa de una profunda y grave crisis que la amenazó en el año 1961.

El Profesor Pesce nació en la ciudad de Tarma, Perú, el 17 de junio de 1900 y se graduó de médico en Génova, Italia, toda su actividad profesional la cumplió en el Perú. Inicialmente, se desempeñó como médico rural y entró en contacto con la problemática médico-social peruana, recogiendo para sí y para la posterior enseñanza universitaria la experiencia cotidiana del hombre peruano pegado al Ande, a quien acompañó por los senderos más escabrosos y ayudó en sus dolencias. Intelectualizó y planificó, con la rigurosidad sistemática del científico más exigente, todas sus vivencias, volcándolas en planteamientos doctrinarios, posiciones ideológicas de grandes proyecciones humanísticas y contribuciones prácticas a la solución de problemas que, como los aplicados al terreno de la salud pública, lo llevaron, en sus 33 años de fructíferas realizaciones, a fundar y consolidar la campaña antileprosa en el Perú, creando una metodología, una posición doctrinaria y una escuela leprológica de la que ha sido monitor y vocero ante todo certamen internacional sobre la materia y que le valió la posición de miembro del Comité de Expertos en lepra de la Organización Mundial de la Salud.

Es necesario recordar el papel que jugó el doctor Pesce en el problema de la clasificación de la lepra, remontándose al IV Congreso Mundial de Lepra en El Cairo, en 1938, donde se estableció una nueva clasificación sin incorporar los conceptos de la minoría latinoamericana, que presentó un dictamen aparte. La delegación latinoamericana, al retorno, se reunió en Tres Corazones, Minas Gerais (Brasil), donde se aprobó un esquema previo y se comprometió solemnemente a acumular material demostrativo para, en un próximo certamen internacional, presentar un bloque doctrinario consistente.

El doctor Pesce, después de fundar la campaña antileprosa en Andahuaylas (1938), asumió la clasificación latinoamericana y la aplicó en su material clínico-epidemiológico, poniéndola en acción en la campaña antileprosa de Apurimac, en abril de 1940. Al realizar, en octubre de 1946, la II Conferencia Panamericana de Lepra, en Río de Janeiro, logra poner de relieve el concepto de polaridad (Rabello y Schujman) e introducirlo en las resoluciones finales; al mismo tiempo, obtiene que se ubique en posición intermedia especial el grupo de los casos indiferenciados. En abril de 1948, se realiza el V Congreso Internacional de Lepra en La Habana y el profesor Pesce, con el apoyo especial del profesor Latapí y de los demás líderes sudamericanos, logró que los casos indiferenciados dejaran de constituir un tipo para pasar a hacer una forma, de cuyo seno salen los casos que van a los tipos polares y a cuyo seno regresan los casos curados de ambos tipos. Actualmente, la clasificación adoptada mundialmente se basa en la concepción latinoamericana.

La gran talla intelectual del doctor Hugo Pesce desbordó, en dimensiones inconmensurables, la actividad médica y reluce como gran conferencista, literato y filósofo, manejando con pureza y extraordinaria habilidad el materialismo dialéctico para el análisis de un cuantioso acervo intelectual que su privilegiada mente enciclopédica logró atesorar, transformándolo en consultor obligado de críticos y estudiosos de la realidad peruana. Fue vicepresidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas del Perú y su producción intelectual, plasmada en numerosas obras, contribuciones científicas, ensayos, estudios y otras expresiones, es texto obligado y elemento de consulta que ha enriquecido la bibliografía peruana en todos sus aspectos.

La vida del Profesor Pesce se proyectó, complementando así su figura polifacética, en la actividad gremial médica y en la dirigencia ideológica de la más pura esencia vanguardista, lo que le valió odiosas persecuciones que, en lugar de mellarla, engrandecieron y fortalecieron su figura, colocándolo a la altura de los más destacados paladines latinoamericanos, defensores de la paz y la renovación social. Luchador y trabajador infatigable, no escatimó el sacrificio personal y de su familia por las causas que son de la humanidad.

Cecilio Limaymanta, un tarmeño de cuna humilde, está presente en las páginas de nuestra historia por ofrendar su sangre y su vida a fin de legar a las futuras generaciones una patria libre y soberana.

La historia lo registra con el siguiente hecho, el 8 de abril de 1879, a raíz de la declaratoria de la Guerra con Chile, Cecilio desempeña un rol protagónico durante la Campaña de la Sierra Central emprendida por el ilustre patricio de los Andes, Don Andrés Avelino Cáceres, fue pequeña en su actitud, pero inconmensurable en sus intenciones, en cierta ocasión cuando se le encargó misiones militares de cierto riesgo se despidió señalando: “Iré, pero si no regreso les dirás a esos señores que Cecilio cumplió con su palabra”. Sencilla sentencia que, sin embargo, encierra un profundo significado no sólo por la valentía con la que fue vertida, sino por la inmensidad de su patriotismo.

Cecilio Limaymanta representa al auténtico peruano de los Andes, al corajudo hombre de campo que no mezquina esfuerzo alguno cuando se trata de cumplir misiones en defensa de los intereses de la colectividad peruana puesta en riesgo ante la ambición de los chilenos invasores. El entregó su vida luchando por cumplir la misiòn encargada, sin revelar las estrategias de las huestes nacionales.

Por su heroica participación en la nefasta guerra con Chile, este gran hombre, campesino, fue declarado Héroe Nacional, la disposición legal suscrita por el gobierno, dispone que se edifique en Tarma un monumento que perennice su memoria y su gloria para ejemplo de las generaciones venideras.